Rutinas y quimeras

 

28/02/2014. Aunque la idea de patrimonio cultural como herencia y más concretamente la preocupación para su conservación se desarrolló en el siglo XX y más concretamente después de la Segunda Guerra Mundial, existen muchas evidencias de su preservación a lo largo de la historia.

Los romanos, por ejemplo, se preocuparon por preservar el conocimiento griego y sus obras; los cristianos hicieron lo mismo con la herencia romana, al conservar solo lo que les parecía importante para ellosque es el principio fundamental de la preservación cultural, donde se elige lo que se va conservar, ya sea porque representa riqueza o conocimiento.

Para el caso del patrimonio tangible concretamente, la preservación se ha dado por su belleza o valor estético, como lo fue La Alhambra, que por su majestuosidad, los Reyes Católicos decidieron conservarla; también se conoce la preocupación napoleónica de convertir las obras de arte en botín de guerra hasta construir un museo para su preservación o bien, las iniciativas inglesas de imaginar el museo como el espacio donde se concentren y exhiban las piezas de valor histórico.

En México, ya desde la época colonial se empiezan a preservar elementos relevantes que hoy en día son identitarios de nuestro patrimonio y más concretamente de la herencia prehispánica. Aunque gran parte de los monumentos y piezas, sobre todo de tipo religioso, fueron destruidos por los conquistadores y muchas otras fueron dejadas al olvido, otras muchas no solo sobrevivieron, sino que en su hallazgo fueron conservadas y exhibidas como fue el caso del calendario azteca. Ya en el México liberal los esfuerzos por ordenar, clasificar y exhibir una gran cantidad de piezas, sobre todo prehispánicas, dio origen al Museo Nacional.

Con los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en Europa se perdieron grandes monumentos y se saquearon y destruyeron miles de piezas más, lo que provocó la necesidad consciente de preservar los testimonios valiosos del pasado, asumiéndolos como una herencia cultural, más allá de su valor monetario o su utilidad; con esto se dio origen a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) quien “se dedica a combatir la guerra en la mente de los hombres y tiene también la labor de preservar y proteger el patrimonio cultural”, que entre sus tareas prioritarias ha sido elaborar documentos normativos integrados por convenciones, recomendaciones y declaraciones que funcionan como instrumentos jurídicos para la preservación cultural.

La “Convención para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado”, fue adoptada en 1954 siendo la primera acción concreta por parte del organismo que buscaba evitar a futuro, se pusiera en peligro o destruyera el patrimonio tangible; fechada en La Haya el 14 de mayo de ese año.

A partir de ahí vinieron una serie de recomendaciones y convenciones para la protección y preservación del patrimonio natural, tangible e intangible. El 14 de noviembre de 1970 en París se elaboró la Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la trasferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales. También en París, pero en 1972 se presenta la Convención sobre protección del patrimonio mundial cultural y natural. En el año del 2001 en la misma ciudad se presenta la Convención para la salvaguarda del patrimonio cultural subacuático, en el 2003 la Convención para la salvaguarda del patrimonio inmaterial y en el 2005 la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales.

Las recomendaciones a cerca del patrimonio cultural realizadas por la UNESCO son: en 1956 la de principios internacionales que deberán aplicarse a las excavaciones arqueológicas, en 1962 la relativa para la protección de la belleza y el carácter de los lugares y paisajes; en 1964 la que contempla medidas encaminadas a prohibir e impedir la explotación, importación y trasferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales; en 1968 sobre la conservación de los bienes culturales que la ejecución de la obra pública o privada pueda poner en peligro; en 1972 sobre la protección en el ámbito nacional del patrimonio cultural y natural; en 1976 se dieron tres recomendaciones, larelativa a la salvaguardia de los conjuntos históricos o tradicionales y su función en la vida contemporánea; la relativa a la participación y la contribución de las masas populares en la vida cultural y la recomendación sobre el intercambio internacional de bienes culturales; en 1978 sobre la protección de los bienes culturales muebles; en 1989 sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular; en el 2011 sobre el paisaje urbano histórico, con inclusión de un glosario de definiciones.En el año del 2003 se realiza la Declaración de la UNESCO relativa a la destrucción intencional del patrimonio cultural,

Entendiendo por recomendación una invitación para que se adopten ciertos comportamientos en el ámbito cultural, la convención es un acuerdo entre dos o más estados y es un compromiso jurídico; y la declaración es un compromiso moral y político de buena fe.

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